Ernesto Stein: “En Argentina hay políticas muy interesantes que han generado buenos resultados”

Economista y especialista en desarrollo productivo, Ernesto Stein se desempeña como asesor senior del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trabajó en conjunto con la Secretaría de Transformación Productiva, asesorando en políticas que fomenten el desarrollo productivo en el país.


Economista y especialista en desarrollo productivo, Ernesto Stein se desempeña como asesor senior del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).  Trabajó en conjunto con la Secretaría de Transformación Productiva, asesorando en políticas que fomenten el desarrollo productivo en el país.

-¿Cuáles son los principales desafíos para implementar políticas de desarrollo productivo en América Latina?

Uno de los desafíos principales es que en muchos países la mayor parte de las políticas de desarrollo productivo toman la forma de subsidios, exoneraciones impositivas o protección. Si bien en algunos casos se justifican para atender ciertas fallas de mercado — por ejemplo, para alentar actividades tales como innovación, o el entrenamiento laboral – en muchos casos los subsidios o la protección no tienen una justificación sólida, y responden simplemente al poder de lobby de los grupos beneficiados, sin tener el menor impacto sobre la productividad. Esto no quiere decir que el Estado no tenga un rol importante que jugar en las políticas de desarrollo productivo, pero creemos que debería enfocarse más bien en proveer insumos públicos que son cruciales para que el sector privado pueda aumentar su productividad –por ejemplo, la provisión de control fitosanitario, la investigación en nuevas variedades de cultivos, la apertura de mercados o la eliminación de regulaciones innecesariamente engorrosas. Hay que cambiar el “chip”. Dejar de pensar en subsidios y protección, y pensar en acciones del Estado que permitan desencadenar el potencial genuino de los sectores productivos.

El segundo desafío tiene que ver con las dificultades de la coordinación público-pública. La mayoría de las políticas de desarrollo productivo no dependen de una única agencia pública o un único ministerio, sino que requieren de la participación de varios actores. El ministro de turismo puede identificar que para que se desarrolle un nuevo destino con potencial se requiere la pavimentación de vías de acceso y el entrenamiento de la fuerza de trabajo para que hablen inglés. Pero el ministro de turismo no es responsable de construir caminos, ni de capacitación laboral. Requiere de la colaboración de otros ministerios para poder ofrecer las soluciones requeridas. Resolver estos problemas de coordinación al interior del propio sector público es otro de los grandes desafíos de la región en materia de políticas de desarrollo productivo.

-¿Cómo ve la situación actual de la Argentina en cuanto a las políticas de desarrollo productivo?

Veo una situación donde hay políticas muy interesantes que han generado buenos resultados, pero coexisten con otras políticas mal orientadas que no tienen ninguna razón de ser. Por ejemplo, hay programas de subsidios en forma de fondos concursables del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), que no solamente han generado aumentos de productividad de las firmas beneficiarias, sino que también han generado externalidades en otras firmas que no recibieron el subsidio, pero contrataron trabajadores calificados de firmas beneficiarias

Veo que el nuevo gobierno ha inaugurado un programa de mesas ejecutivas sectoriales en el cual participantes del sector privado y público se juntan para identificar cuáles son los insumos públicos necesarios para desencadenar el desarrollo de un sector, y para organizar la provisión de las soluciones, con mecanismos para resolver los problemas de coordinación público-pública a los que me referí recién. Veo programas muy interesantes y agresivos en apoyo al emprendimiento de alto potencial de crecimiento. Y, en general, un equipo de trabajo muy competente y enfocado en generar crecimiento y empleo de calidad.

Pero por otro lado, veo la protección de la telefonía celular y los electrodomésticos en Tierra del Fuego, con gran costo para el fisco y en particular para los consumidores. Veo programas de subsidios a las ventas domésticas de bienes de capital que discriminan en contra de las firmas más productivas que pueden acceder a los mercados de exportación. Veo instrumentos como los Programas de Recuperación Productiva, que tienen la intención loable de cuidar el empleo pagando parte de los sueldos de los trabajadores, pero lo hacen preservando los trabajos en empresas poco productivas en sectores declinantes, en lugar de facilitar –tal vez usando los mismos recursos fiscales– la reasignación de estos empleos hacia sectores con mayor potencial competitivo. Ni que hablar de la ley anti-despidos o la doble indemnización que se discuten en estos momentos en el Congreso, que generan enormes desincentivos a la inversión y al empleo de nuevos trabajadores en el sector formal.