Recorría las ferias ofreciendo sus productos para el campo y hoy le exporta al mundo

Esta historia, que Ricardo comenzó hace 50 años con una máquina prestada, llega hasta hoy convertida en una empresa de relevancia, Pagano S.A., a la vanguardia de la tecnología y con 70 empleados, 200 clientes y exportaciones a 15 países. Además, hace un año tiene una moderna planta cubierta de 3000 m2 ubicada en el Parque Industrial de Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, y varios puntos de distribución y venta en Córdoba y Chaco.


“Me sacaba la grasa de los dedos, me ponía un saco, llenaba un portafolios de folletos y salía a vender en todas las ferias que podía”, recuerda Ricardo Pagano acerca de los orígenes de la empresa que fundó en 1968 y que hoy es líder nacional en fabricación de accesorios para cercas eléctricas y productos para la identificación de ganado.

“El campo estaba paralizado, daba lástima porque no estaba produciendo nada. Nosotros apostamos a que esto cambiaba, apostamos al cambio”, cuenta Ricardo. Y hoy el campo vuelve a recuperar parte de su viejo esplendor y, con eso, se reactivan muchas industrias que producen desde pequeños implementos hasta gran maquinaria agrícola como tractores o cosechadoras.

Ricardo Pagano, que aún conserva la máquina con la que comenzó su empresa, tiene hoy muchas expectativas con esta nueva etapa que se inició en la Argentina, y ve al sector con optimismo: “A nosotros nos viene bien que se desarrolle el sector agrícola-ganadero, porque si ellos crecen, nosotros también crecemos”.

Recordando como comenzó todo, afirma que “fue muy a pulmón”. Con muy pocos recursos y bastante experiencia, Ricardo salió a contarle al mundo sobre la técnica de división animal por cercas en la que él trabajaba entonces y que, asegura, “fue revolucionaria para el campo argentino”.

Al principio la gente del sector lo miraba con desconfianza, pero poco a poco fue ganándose el respeto de sus colegas cuando vieron los primeros resultados. Sus hijos, Rafael y Sebastián, no tardaron en sumarse al negocio, y así fue como, en 1968, ese emprendimiento personal se convirtió en una empresa familiar.

Durante la década del 90, Ricardo hipotecó todo lo que tenía para expandir su negocio y comenzó a fabricar nuevos accesorios, como las caravanas para identificación animal que ya cuentan con la certificación del Senasa y las normas de calidad del INTI. Esto le permitió transformar definitivamente su empresa.

Esta historia, que Ricardo comenzó hace 50 años con una máquina prestada, llega hasta hoy convertida en una empresa de relevancia, Pagano S.A., a la vanguardia de la tecnología y con 70 empleados, 200 clientes y exportaciones a 15 países. Además, hace un año tiene una moderna planta cubierta de 3000 m2 ubicada en el Parque Industrial de Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, y varios puntos de distribución y venta en Córdoba y Chaco.