MÁS EMPLEO E INVERSIÓN EN ROSARIO

El armado de un auto es una orquesta. Una óptica fabricada en Corea, un manojo de cables llegados de Brasil y unos tornillos puestos en una línea de producción argentina deben encastrar perfectamente. Todas las piezas deben tener las medidas exactas: una falla milimétrica haría que el proceso se detuviera. “Nosotros evitamos que eso suceda”, […]


El armado de un auto es una orquesta. Una óptica fabricada en Corea, un manojo de cables llegados de Brasil y unos tornillos puestos en una línea de producción argentina deben encastrar perfectamente. Todas las piezas deben tener las medidas exactas: una falla milimétrica haría que el proceso se detuviera. “Nosotros evitamos que eso suceda”, dice Silvio Rubino, dueño de Resistance Welding Solutions, una empresa rosarina especializada en optimizar los procesos industriales de las automotrices. Para afrontar el pedido, RWS aumentó en un 50 por ciento el número de sus empleados: contrató y capacitó a 30 nuevos operarios para que se enfoquen en el Cruze II. Este año, General Motors le encargó el control de calidad de las piezas que recibirán de sus proveedores extranjeros para el Chevrolet Cruze II, un sedán que se fabricará en la planta de General Alvear, Santa Fe, y se exportará a Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay y Bolivia. “Vamos a recibir al camión con las piezas y verificar que los mil ítems de chapa que formarán parte de la carrocería final cumplan con las normas de calidad que GM requiere”, explica Rubino. “Si tienen algún problema, los reparamos. Si no, los mandamos a la línea de producción.” La fabricación de este modelo se enmarca en el Proyecto Fénix, para el que GM invirtió 740 millones de dólares.