Beneficios del acuerdo UE-MCS para la Argentina

La firma del acuerdo, que está más cerca que nunca, potenciará significativamente el desarrollo de la Argentina a través de la apertura de mercados, la atracción de inversiones y la mejora institucional.


El acuerdo Unión Europea- Mercosur (UE-MCS) es uno de los pilares de la estrategia de inserción inteligente de la Argentina en el mundo. Esta estrategia descansa sobre dos premisas fundamentales. Por un lado, otorgar la mayor certidumbre posible sobre el funcionamiento de la economía en el mediano y largo plazo. Por el otro, permitir que las empresas argentinas logren tener acceso a la mayor cantidad posible de mercados para que puedan producir y exportar más, generando mayores oportunidades de empleo.

Los beneficios del acuerdo UE-MCS se pueden agrupar en tres grandes grupos. En primer lugar, el acuerdo ayudará a la mejora institucional (estándares institucionales, reglas transparentes y credibilidad internacional). Aunque la Argentina está construyendo todos estos activos paralelamente a estas negociaciones, el acuerdo le dará al país la posibilidad de subir un importante listón. Es importante tener en cuenta que el acuerdo dará previsibilidad por décadas al sector privado sobre la forma en la que Argentina se relacionará comercialmente con la UE. Esta certidumbre y la mejora institucional son claves para acelerar las inversiones y, a su vez, facilitar la inclusión de las empresas nacionales en el circuito de la economía global. En términos concretos, el acuerdo entre el MCS y la UE ofrecerá un marco estable y duradero para el establecimiento de empresas argentinas en las cadenas productivas globales, repercutiendo en mayores inversiones.

En segundo lugar, las firmas argentinas ganarán acceso a uno de los mayores mercados del mundo. Con 500 millones de habitantes que representan el 17% de la economía global y un tercio de las importaciones globales, la UE será un comprador mucho más importante de productos argentinos. Se espera que las exportaciones argentinas hacia dicha región se incrementen entre 6% y 9% (la mayor parte de manera inmediata, completándose totalmente a los 5 años). Asimismo, el acuerdo permitirá que las empresas locales reduzcan los costos de los insumos importados, aumentando su productividad y competitividad para producir para el mercado local o terceros mercados. Las ganancias derivadas del acuerdo serán extensivas para productos agropecuarios y para muchos sectores industriales que se integren a las cadenas de valor. Además, muchos productos de economías regionales recuperarán los beneficios que tenían cuando estaban incorporados en el Sistema Generalizado de Preferencias (restableciendo exportaciones por casi US$700 millones).

Quizás el efecto más importante la atracción de inversión extranjera directa. La UE es el primer emisor de inversión extranjera directa del mundo, con más de un tercio del total; y el principal inversor en la Argentina, con un stock de más de US$35.000 millones o 45% del total en el país. Con previsibilidad de reglas y acceso a mercado, se abre la posibilidad de aumentar significativamente las inversiones ligadas con cadenas globales de valor. La evidencia muestra que las inversiones europeas a Egipto, Marruecos, Sudáfrica e Israel aumentaron fuertemente en los años sucesivos a la firma de sus acuerdos con la Unión Europea.

El diálogo entre el sector público y el privado ha sido clave durante el proceso de negociación y los términos de la acuerdo parten de reconocer los distintos grados de desarrollo entre ambas regiones. Más importante aún, el proceso de adaptación se desarrollará en una forma gradual mientras Argentina sigue adelante con su proceso de transformación productiva y para que el sector privado pueda adaptarse a la competencia. Así, el bloque europeo eliminaría el grueso de sus barreras al comercio en un plazo de 5 años y para el MSC el cronograma de desgravación arancelaria será gradual (hasta 15 años tras la entrada en vigor del acuerdo). En definitiva, por su aplicación gradual y por sus beneficios en términos de institucionalidad, acceso a mercado y fomento de inversiones, de firmarse el acuerdo será un gran paso adelante en el desarrollo argentino.