Reducción de tarifas al acero y aluminio argentinos: los beneficios de fuertes vínculos bilaterales

Argentina fue uno de los pocos países que logró excepciones a las restricciones de importaciones de los EE.UU al acero y aluminio. Esto se logró gracias a la construcción de un sólido vínculo entre ambos países.


El favorable resultado obtenido al reducir las tarifas impuestas por EE.UU. para la importación de acero y aluminio procedentes de Argentina es una demostración del valor estratégico que tiene la reconstrucción de vínculos bilaterales que llevó a cabo el gobierno desde el inicio de su gestión. El gobierno argentino logró acordar con el gobierno de los Estados Unidos que las exportaciones de acero y aluminios argentinos serán exceptuados de los aranceles que se habían establecido en Abril. Una cantidad equivalente al 100% del promedio del aluminio y al 135% del promedio del acero exportado en los últimos tres años hacia ese país ingresarán sin aranceles.

Como parte de su estrategia de inserción inteligente, Argentina ha reconstruidos relaciones con países clave en la escena mundial (incluyendo a los EE.UU., el Reino Unido, Japón, Corea, Canadá y España) con el objetivo de recuperar credibilidad y ser un actor cada vez más confiable en la escena internacional. En el tema particular del acero, además, la Argentina ha tenido un papel de liderazgo en la agenda mundial al presidir el Foro Global sobre Exceso de Capacidad de Acero como parte de la presidencia del G20. Allí ha demostrado su compromiso con atender y resolver los crecientes desafíos que han surgido en este mercado.

El desafío: imposición de aranceles

En un contexto de exceso de oferta global de ambos metales, que algunos analistas atribuyen principalmente a la producción de China, el 20 y el 27 de abril de 2016, el Departamento de Comercio de EEUU (DOC) inició dos investigaciones en el marco de la Sección 232 de la Trade Expansion Act de EE.UU. por el efecto de las importaciones de acero y aluminio en la seguridad nacional de EE.UU. El 8 de marzo de 2018, el presidente Trump emitió dos Presidential Proclamations (9704 y 9705); a través de ellos se estableció la imposición de aranceles del 25% y 10% al acero y aluminio respectivamente (exceptuando a Canadá y México). La medida entró en vigor a partir del 23 de marzo de 2018 (fecha en la que U.S. Customs and Border Protection comenzó a recaudar dichos aranceles). Esta medida implicaba la imposición de restricciones para el mercado más importante de la empresa argentina de aluminio Aluar (66% de sus exportaciones) y ponía en riesgo el normal funcionamiento de las cadenas de suministro de las empresas argentinas de acero operando en Estados Unidos.

Al conocerse la medida, el Ministerio de Producción y la Cancillería fijaron una estrategia para minimizar los daños a las empresas nacionales. Los esfuerzos que se habían invertido previamente en la construcción de canales de diálogo, el intercambio de información y el establecimiento de redes de contactos e influencia permitieron que los negociadores argentinos pudieran acceder a una mesa de diálogo madura y abierta y con opciones verdaderas para avanzar en la resolución del tema, que concitaba la atención mundial. Después de 27 reuniones bilaterales de distinto nivel con los Estados Unidos, Argentina fue uno de los pocos países beneficiados con una exención a las nuevas tarifas que había impuesto la administración Trump (Los otros países son Canadá, México, Australia, Brasil, Corea del Sur y la Unión Europea).

Los resultados permitirán la posibilidad de continuar normalmente con las operaciones de empresas que generan cerca de 25.000 puestos de trabajo y reafirman nuestra convicción de la necesidad de seguir construyendo sólidas relaciones bilaterales con Estados Unidos y otras grandes economías.