Progresos en Acuerdos Comerciales

Argentina continúa buscando nuevas oportunidades para que los productos nacionales lleguen a más mercados.


La agenda de negociaciones de 2018 fue muy activa. En los días previos al cierre del año, se esperan avances en relación a tres acuerdos: la IV Ronda Mercosur (MCS)-EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio) y la IV Ronda MCS-Canadá. Asimismo, en noviembre habrá un encuentro de Jefe de Negociadores entre Argentina-México para delinear el trabajo final con aspiraciones a concluir durante el primer semestre del 2019.

Tanto los países del EFTA (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein) como Canadá tienen uno de los mayores PBI/c del mundo y son importantes inversores mundiales en virtud de sus superávits globales comerciales estructurales.

Por su parte, a pesar de que Canadá es uno de los principales actores en materia de comercio, el intercambio con Argentina es reducido desde 2011 a la fecha. Para revertir esta situación, se iniciaron negociaciones comerciales entre MCS y Canadá el 9 de marzo de 2018 tras la conclusión exitosa de un diálogo exploratorio entre ambos bloques sobre un futuro Acuerdo Comercial Integral.

El tamaño del mercado canadiense es similar al de Argentina (37 millones de personas) pero de poder adquisitivo más alto. Entre 2014 y 2016, Canadá ocupó la 6° en el ranking de IED mundial, acumulando un 5% del total. Los países de América Latina que firmaron acuerdos comerciales con Canadá vieron incrementadas la inversión extranjera proveniente de dicho país. Por ejemplo, Perú firmó un acuerdo en 2008 y multiplicó por cuatro la IED recibida, mientras que Argentina la redujo a la mitad.

En general, la brecha de inversión recibida entre Argentina y países de América Latina con quien tiene firmados acuerdos es notable: Argentina recibe 10 veces menos de IED que México y Chile. Por eso, el objetivo número uno de las negociaciones entre ambos es exponer las oportunidades no explotadas por Canadá en comercio e inversiones con la Argentina y el MCS. Con miras a definir su firma, durante 2018 se van a celebrar en total cuatro Rondas de negociación y se prevé anunciar un Acuerdo a fines de 2019.

En cuanto a los países que integran la EFTA son mercados pequeños (14 millones de personas) pero también de un alto poder adquisitivo. Sin embargo, cuentan con una elevada protección arancelaria en sus mercados agrícolas. EFTA y MCS son dos bloques económicos que se pueden complementar y, por lo tanto, existen grandes oportunidades para beneficiarse mutuamente de un acuerdo comercial. En este sentido, durante 2018 se lograron avances en cuatro rondas de negociación. Se prevé anunciar la firma de un Acuerdo en el primer semestre de 2019, bajo la Presidencia Pro-témpore Argentina del bloque MCS.

También en 2018 se avanzó en las negociaciones entre Argentina y México con la IV Ronda durante el mes de febrero, en Buenos Aires. Antes de que finalice noviembre se llevará a cabo una reunión a nivel Jefes Negociadores para coordinar los pasos a seguir de cara a la V ronda de negociación.

El acercamiento a México es importante más aun considerando que el país creció a tasas superiores que el conjunto de países miembros de la OCDE en gran parte de 2015 y 2016. Además, Argentina tiene muchas posibilidades de abastecer al mercado mexicano, ya que los principales productos que México importa en forma significativa son a su vez productos que nuestro país oferta al mundo: maíz, lácteos, carne, quesos, frutas y azúcares, entre otros. Como resultado del intercambio comercial con México se esperan oportunidades de exportación de alrededor de por lo menos USD 300 millones de dólares, lo que equivaldría a un aumento del 25% de nuestro comercio con el país del norte.

En concreto, la firma de estos tres Acuerdos le dará a los productos y servicios argentinos un mejor y mayor acceso a mercados internacionales y generará fuertes beneficios en materia de inversión.

Una agenda ágil y abierta en negociaciones, con proyección regional y mundial, es parte de una estrategia inteligente para evitar los obstáculos que implicaría depender de un solo mercado fluctuante. Por eso, en conjunto, los avances mencionados conducen a Argentina hacia una integración económica sostenida con impactos positivos en la competitividad nacional y el empleo de calidad.